viernes, 15 de enero de 2016

SONETO PARA LA ESCRITORA JUANA POCHET CALA

SONETO PARA LA ESCRITORA JUANA POCHET CALA
·         Publicado por Hildebrando Rodríguez Rodríguez el enero 12, 2016 a las 9:00pm en SONETISTAS... PORQUE EL SONETO ES INMORTAL
SONETO PARA LA ESCRITORA JUANA POCHET CALA

Mi Juana Pochet Cala me apasionas,
me haces sentir feliz con lo que dices
vas coloreando nuestras cosas grises
y me gusta la forma en que razonas.

Con mucha claridad todo lo accionas
y el riego haces llegar a las raíces
de las almas que tienen cicatrices
y a que logren borrarlas las presionas.

La nobleza que luce en tu existencia
hace más agradable tu presencia
y a todos nos ayuda con fervor.

Por la gracia de Dios y de la ciencia,
tu nobleza que siempre se potencia
brilla como si fuera un resplandor.

Hildebrando Rodríguez
C. I. V-651-103
Mérida-Venezuela, 12 de enero del 2016

Mérida-Venezuela, 12 de enero del 2016

jueves, 14 de enero de 2016

Ojos miran y acechan

Ojos miran y acechan
Juanita Pochet Cala


Esos ojos miran y acechan…
Cual felino resurge de las sombras
entre montañas desnudas, despavoridas
desde un sitio natural
Qué piden, qué quieren esos ojos verdiazul
asomados por grietas perdidas en un espacio muerto-vivo
Difusas luces centellean sobre toda la aridez,
intento de garras para aferrarse a la tierra.
Cuerpos yacen en la abismal agonía, bostezo perdido
Ojos de cielo, mar y tierra
en la tembladera por la existencia.


¿De dónde?

Juanita Pochet Cala



Desplazarse entre panteras, llegar a las puertas del precipicio,
asomo a lo desconocido, lo imprevisible.
Cruzar fronteras, rostro al descubierto
y esa gota de “qué sé yo”.
Ahí estuvo la cuerda frente a la fuente de los antojos,
punto de empuje a la seducción, leño desamparado
sobre la furia de un mar incierto, inmerecido.
Desde la irremediable sabiduría de la naturaleza,
la furia del mar se volvió tierna mano, protección de Dioses,
respuesta ante la desmemoria, ante la ignominia,
salvador del naufragio, del desespero, bendición de tambores.
Marchar con el sol en el pecho, no hay derroches.
Tanto es el amor que emana.
Los ojos no se agachan, un aleteo interno
hace brotar las mieles de los labios.
¿De dónde surges fuerza?
cuando a veces sientes morir
el centro del alma por el dolor del mundo.

martes, 12 de enero de 2016

SUPOSICIONES

SUPOSICIONES
Juanita Pochet Cala
(Del libro La Luna en el Bolsillo)

Supongamos
que somos inocentes
tal vez demasiado soñadores
o mejor, torbellino sin freno.
Supongamos
que fuimos descubriéndonos
después de cada párrafo
sobre la aglobada huella de una ola
en la dispersa constelación de la primera vez.

Haz el amor donde tú quieras
sobre los vitrales de una torre vieja
dentro de cada llama
en la agonía del suspiro incontrolable
en los amaneceres con olor a yerba
bajo los clarilunas
colgados a los postes como slogan
por donde nadie vigile
o sea vigilia cada jornada
pero hagamos que salten las ganas;
perfectos, incivilizados
inconscientes, errados...

a fin de cuentas, qué somos...

lunes, 7 de octubre de 2013

Expresión poética a mi ciudad















Expresión poética  a mi ciudad

Juanita Pochet Cala (En su nuevo libro “Criaturas entre los dedos”

Yo nací en una ciudad de luces bañada por las olas, besada por el sol hasta quedarse adentro. Ciudad de avenidas y callejones, de calles empedradas y empinadas, muy cerca del Pico Turquino, el tan virtuoso que en las noches corona a la luna y enamora a las estrellas en complicidad de trovadores y poetas, majestuosa a la falda de la Gran Piedra, guardiana de nuestros cafetales. En la segunda Villa fundada por Diego Velásquez, en su morada se conserva dos siglos del mueble y a su alrededor han quedado los vestigios de la tumba francesa.

Nací en una ciudad donde los hombres hacen sinfonías congueras en días de carnaval y al paso chévere de uno, dos y tres, detrás de la corneta china y los tambores desbordan las calles cual río desbocado.

Nací en una ciudad de magia y hechizo tal que cuando el tambor hace su llamado en los rituales estalla la sangre en luces de bengalas o fuegos artificiales.
Me alimenté con leche de cabra y de chiva, con arroz blanco, congrí, potaje de frijoles y de chícharos, pescado, carne de puerco, chicharrones, plátano maduro frito. Cada domingo al mediodía la mesa vestía sus mejores galas, el mejor refresco el prú oriental, el guarapo de la caña o la champola de guanábana en esa dulce bendición.

Este cuerpo creció con el tierno contraste de los estudios y el trabajo en el campo, para cada jornada era un encanto el sabor a sal en los labios, la camisa mojada, desintoxicación eficaz, tarea para fortalecer mente y cuerpo.
Pertenezco a la generación del “esfuerzo decisivo”, a la caravana del “sí se puede”. Estas manos no están hechas de arenas, supieron adentrarse al alma de la tierra para sacar sus frutos compartidos

Yo me narro, narro, miro, hablo, y a veces me contemplo tan lejana como a cualquier lucero que vemos tintinear pero que está ahí, aferrado a su sitio, somos nosotros o los otros los que giramos o que giran.
Vengo de una ciudad que nunca he abandonado, que me anida y me presiente,
la tengo y la detengo aún cuando camine por otras ciudades hasta que me cruje en encendidos versos.

Mi ciudad vive de novia con el mar y él  le pertenece, en esa Isla de sabor a ron y azúcar, aromatizada en tabaco, donde las Palmas son más altas como dijera el poeta Heredia.

Yo guardo los recuerdos de tardes de café con un trozo de pan, el pudín de harina de maíz con coco en días de ciclones, los quinqués con luz brillante, la furia del viento tocando a cada puerta, el abuelo pilando el café cerca de la patera, mientras la abuela daba de comer a las gallinas; las noches de rondas en el barrio, la gallinita ciega, los juegos a escondidas y mi padre al lado de mi madre romanceando en la acera de la calle.

Nací en una ciudad que es como una muchacha despejada desde la mañana con toda su alma expuesta, donde los parques asisten a los músicos y artesanos. La noche se sienta en sus larga pestañas para abrir puertas a las tertulias, a las peñas, a la Teatrova, no hay un sitio donde no se escuche la voz de un poeta o un guitarrero, es la ciudad de son y de bolero, ciudad que canta a sus muertos y a sus gestas.
Nací muy cerca del sitio donde tal vez comenzó la vida, frente al fuerte, el imponente Morro y la bahía, en la ciudad de coros, serenatas y pregones, donde las frutas son dulces y  jugosas y un blando olor a mango, guayaba o papaya revela la brisa.
Mi ciudad es la ciudad de las caracolas, de las ninfas y los sortilegios, la que abriga al santuario de la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, la del Moncada, la “Rebelde Ayer, Hospitalaria Hoy y Heroica Siempre”, como versa un mural en las alturas. En su pecho de mulata coqueta porta el medallón de Ciudad Héroe.

Nací en una ciudad que en medio de los caos de estos tiempos no despinta el semblante, auténtica y orgullosa sale a recibir el alba para despertar a toda la inmensa isla con un beso intrépido, toda ternura, porque vengo de una ciudad enamorada.
Yo nací amigo, en la bien amada y teúrgica ciudad de Santiago, en Cuba.


Expresiò  poètica  a  la  meva  ciutat.

Traducción al Catalán: Anna Graupera i Vilanova

Jo vaig néixer  a una ciutat de llums banyada per les ones , besada per el sol fins quedar-se  endins. Ciutat d’avingudes i carrerons, de carrers empinats i empedrats, molt a prop del  Pic “Turquino”, el tant virtuós  que en les nits corona a la lluna i enamora els estels en complicitat dels trobadors i poetes, majestuosa a la falda  de la “Gran Piedra”, guardiana dels nostres camps de cafè.

Jo vaig néixer a la segona Vil.la fundada per Diego Velázquez, en el seu habitatge es conserven dos segles del moble i al seu voltant hi resten els vestigis de la tomba francesa.

Jo vaig néixer a una ciutat on els homes fan simfonies “Congueras”  en dies de carnaval i al pas del “Chevere” de un, dos i tres, darrera de la corneta xina i els tambors desborden els carrers com riu desbocat.

Jo vaig néixer a una ciutat de màgia i encís tal, que quan el tambor fa la crida als rituals esclata sang en llums de bengales o focs d’artifici .

Jo em vaig alimentar amb llet de cabra i d’ovella, amb arròs blanc, “congri” i potatge de fesols i de “chicharo”, de peix, carn de porc, llardons, plàtan madur fregit. Cada diumenge al migdia la taula vestia les seves millors gales , el millor refresc  “pru” oriental, el “guarapo” de la canya o la “champola” de “guanabana” en aquesta dolça vendició .

Aquest cos va créixer amb el dolç contrast dels estudis el treball al camp, per cada jorn era un encant el gust a sal als llavis, la camisa mullada, desintoxicació eficaç, feina per enfortir ment i cos.

Jo pertany a la generació del –esforç decisiu-, a la caravana del –si es pot-.
Aquestes mans no son fetes de sorres, saberen endinsar-se a l’anima de la terra per treure’n els seus fruits compartits.

Jo em relato i relato i miro i parlo, i a vegades em contemplo tan llunyana com a qualsevol estel que veiem intermitent  però que es aquí, aferrat al seu lloc, som nosaltres o els altres els que girem o que giren.
Vinc d’una ciutat que mai he abandonat, que m’acull i em present, la tinc i la detinc fins quan camini per altres ciutats fins que en cruixen en encesos versos.

Jo vaig néixer a una ciutat que viu de núvia amb el mar i que li pertany, en aquesta illa de gust a rom i sucre, aromatitzada en tabac, on les palmeres son mes altes com digué el poeta.

Jo deso els records de tardes de cafè amb un tros de pa, el púding de farina de blat amb coco en dies de ciclons, els quinqués amb llum brillant, la fura del vent tocant a cada porta, l’avi molent cafè prop la barca, en tant la iaia donava menjar a les gallines; les nits de rondes al barri, la gallineta cega, el joc de fet i amagar i el meu pare al costat la mare festejant a l’acera del carrer.

Jo vaig néixer a una ciutat que es com una noia desperta des del mati amb tota la seva ànima exposada, a  on els parcs hi assisteixen músics i artesans. La nit s’asseu  a les seves llargues pestanyes per obrir portes a les tertúlies, les penyes, la “Teatrova”, no hi ha un lloc on no s’escolti la veu d’un poeta o un guitarrer, ciutat de “son” i de bolero, ciutat que canta als seus morts i les seves gestes.
Jo vaig néixer molt a prop del lloc on pot esser  va començar la vida, en front al fort, el imponent  “Morro” i la badia, a la ciutat dels cors, serenates, i pregons on les fruites son dolces i sucoses i un tou olor a mango, guaiaba, o papaia  revela la brisa. La meva ciutat es la ciutat de les cargoles, les nimfes i els sortilegis, la que abriga al santuari de la Santíssima Verge del Coure, la del “Moncada”, la -Rebel  Ahir, Hospitalària Avui i Heroica Sempre”- com diu un mural a les altures. En el seu pit de mulata coqueta porta el medalló de Ciutat Heroica.

Jo vaig néixer en una ciutat que en mig del caos d’aquests temps no despinta el semblant i autèntica i orgullosa surt a rebre l’alba per despertar a tota la immensa illa amb un bes intrèpid, tota tendresa, perquè vinc d’una ciutat enamorada.
Jo vaig néixer amic, a la ben estimada i teúrgica ciutat de Santiago, a Cuba.



Expressão poética para minha cidade
Tradução al portuguès: Lulu Colombo

Nasci numa cidade luzente, banhada pelas ondas do mar, beijada pelo sol, até o sol dentro. Cidade de avenidas e de becos, de ladeiras empedradas, pertinho do Pico Turquino; nas noites, ela possui o virtuosismo de coroar a lua e namorar as estrelas com a cumplicidade de trovadores e poetas; majestosa no sopé da Grande Pedra, custódio dos nossos cafezais.

Eu nasci na segunda Vila, fundada por Diego Velásquez; em sua morada conservam-se dois séculos de mobília. Os vestígios do túmulo francês ficaram em volta.
Eu nasci numa cidade onde os homens, no Carnaval, fazem com blocos sinfonias, e ao compasso elegante, de um, dois e três, indo atrás da trombeta (*) e dos tambores, transbordam as ruas qual rio desenfreado.

Nasci numa cidade de tal magia e feitiço, que quando da chamada do tambor nos rituais, o sangue explode em fogos de artifício. Alimentei-me com leite de cabra, arroz branco, com baião de dois, sopa de feijão e ervilhas, de peixe, carne de porco, torresmo, banana frita. Nos domingos ao meio-dia, a mesa vestia suas melhores galas, o melhor refresco de pru oriental (**), o suco de cana ou a vitamina de graviola com leite condensado, nessa doce benção.

Este meu corpo, cresceu com o contraste doce do estudo e do trabalho na roça. Todo dia, o encanto do sabor de sal nos lábios, da blusa molhada; eficaz desintoxicação; tarefa para fortalecer o corpo e a mente.

Eu pertenço à geração do “esforço decisivo”, a caravana do “é, a gente pode!”. Estas minhas mãos aqui, não são de areia; elas souberam se adentrar na alma da terra para tirar dela seus frutos compartilhados.
Narro-me e narro; e olho e falo. Às vezes, contemplo-me, tão longínqua como a estrela-dalva, que a gente vê tilintar, mas ela está aí agarrada em seu sítio. Somos nós ou são os outros os que giram?
Venho de uma cidade que nunca abandonei; ela aninha em mim e me pressente; eu a tenho e a detenho, mesmo andando por outras cidades até me ranger em versos ardentes.
Eu nasci em uma cidade que namora o mar e lhe pertence, nessa ilha com gosto de açúcar e rum, aromada de tabaco, onde as palmeiras são mais altas, como disse o poeta.

Guardo as lembranças das tardes de café e um pouco de pão, o pudim de milho e coco nos dias de furacão, os candeeiros de luz brilhante, a fúria do vento batendo em cada porta, o avô moendo café perto da canoa enquanto a avó dava de comer as galinhas; as noites de paquera no bairro, a galinha cega os jogos de esconder e meu pai ao lado de minha mãe namorando na calçada de minha rua.

Eu nasci numa cidade que é como uma garota diáfana desde a manhã, com a sua alma inteira exposta, onde os parques cuidam dos músicos e artesãos. A noite senta-se sobre os seus cílios longos, para abrir a porta às tertúlias, aos saraus, à Teatrova; não há lugar algum onde não se escute a voz de um poeta ou de um violeiro, cidade de son e de bolero, cidade que canta seus mortos e suas gestas.

Eu nasci bem perto do lugar onde a vida talvez começasse, frente ao forte, o Morro imponente e a baía, na cidade dos coros, serenatas e pregões, onde as frutas são doces e suculentas e onde a brisa revela um cheiro macio de manga, goiaba ou papaia. A minha cidade é a cidade dos caracóis, das ninfas e dos feitiços; cidade que aconchega o Santuário da Virgem do Cobre, a do Moncada, a “rebelde de ontem, hospitaleira de hoje e heroica, sempre!”, como diz no alto de um mural. Em seu peito de mulata vaidosa leva a medalha de Cidade-herói.

Nasci numa cidade que, no meio do caos deste tempo, não despinta o semblante e, autêntica e orgulhosa, sai para receber a alva para acordar a imensa ilha toda com um beijo destemido, de ternura toda, porque eu venho de uma cidade apaixonada.
Amigo, eu nasci na bem-amada e teurgica cidade de Santiago, em Cuba.



N. da T.: (*) em espanhol “corneta china”, “trompetica” ou “trompeta china”. Instrumento de sopro de origem chinês, típico dos carnavais, e especialmente próprio da “conga”, ritmo de origem afro que executam os músicos dos blocos carnavalescos de Santiago (em espanhol: “comparsa santiaguera”), na região oriental da ilha. Foi trazida pelos imigrantes chineses, no Século XIX.
(**) em espanhol “Pru”: bebida refrescante a base de raízes e folhas cozidas de plantas aromáticas, fermentada levemente. Foi levada para a região oriental de Cuba por franco-haitianos, após a Revolução dos escravos, em 1791, no Haiti.


To my City, a Poetic Manifest
Translation from Spanish by Enrique van der Tuin.


I was borne in a city of lights, bathed by waves, kissed by the sun until seduced by it. City of avenues, alleys, end steep cobblestone streets. Near “Pico Turquino”, so virtuous that at night it crowns the moon and courts the stars, and in complicity with poets and troubadours, sits majestic at the side of the “Gran Piedra”, the guardian of our coffee plantations.

I was born in the second “Villa” founded by Diego Velazquez. In his old home and in the nearby area can be found two centuries of furniture and remains of its French grave.

I was born in a city where the men make “conga” symphonies during carnival to the gracious steps of one, two three and with Chinese trumpets and the thunderous drums overwhelms the streets as if it were an overflown river.

I was borne in a city of magic and bewitchments such, that when the drums makes its call on the rituals, the blood explodes in Bengal lights and fireworks. I was fed with goat milk with white rice, and stew of beans with congrí eel, bacon, fish, sautéed pork, and fried ripe plantain. Every Sunday at noon our table was dressed with the best ornaments, the most delicious cocktails of oriental “prú”, “guarapo” of sugar cane or the “champola” of custard-apple in its sweet blessing.

This body grew up with the sweet contrast of studying and working in the fields. Each journey yielded the joy of the flavor of salt in the lips, the efficient detox of a wet shirt. The chores strengthen body and soul.

I belong to the generation of the “decisive effort”, to the caravan of the “yes, we can”.

These hands are not made of sand; they knew how to make it to the soul of the earth in order to harvest and share its fruits.

I, sometimes, recount and narrate and talk to myself and my mind wounds up far away, like a bright star, twinkling, fixed in space, while the world keeps moving, rotating and gyrating.

I came from a city, became part of it and I never abandoned it. It nestles me and foresees me. I have it within me and though I may walk through other ones, it remains mine, rustled in me and my enlightened verses.

I was born in a city that lives as a bride with the sea as the groom who belongs to her, in the island with the flavor of rum and sugar, aromatized
in tabaco, and where the palms are taller, as told by the poets.

I treasure the memories of coffee in the afternoons with crumbs of bread pudding made with corn meal and coconuts, of the days of hurricanes, lit by the shining flames of oil lamps, the fury of the wind knocking on every door, with grandpa grinding the coffee and grandma feeding the chickens. With nights of loitering around the neighborhood’s square, playing blind chicken and  hide and seek while my parents play romance at the edge of the sidewalk

I was born in a city that, early in the morning, it is like a young uninhibited girl, with her soul fully expectant, gathering in the park with musicians and artisans.  And when the night closes its long eyelashes, it allows the opening of the night clubs, sultry gathering places and the theatre “La Teatrova”. There is no place where cannot be heard the voice of a poet, the music of a guitar player; it is the city of the “son” and the “bolero”, a city that sings to its dead heroes and their feats.

I was born very near the site where all begun, facing the fort, the imposing “Morro” and the bay, in the city of choirs, serenades and proclaims, where the fruits are sweet and juicy and the breeze carries the aroma of magoes, guyabas and papayas.

Mine is the city of the caracoles, the nymphs and sortileges, the one that cradles the sanctuary of the “Virgen del Cobre”, of “La Moncada”; of a rebellious yesterday, friendly today and heroic always, as revealed by the mural on its lofty site. On her bosom of coquette “mulata” hangs the medallion of “Ciudad Héroe”

I was born in a city that, even in these chaotic times, it does not lose the colors of its face and comes out, authentic, to welcome the dawn of the new day, to awaken the immensity of the island with a gallant kiss, full of tenderness. I come from a city in love

I was born, my friend, in the beloved and magical city of Santigo de Cuba


Glossary

Pru: afrodisiac néctar made with selected roots from the oriental region, a legacy from our French-haitians roots.

Guarapo de caña de azúcar: The juice of the sugar cane with ice, a delicious drink.

Congri oriental: Also known as “Moors and Christians”, is a mixture of black beans with white rice with added pork, that is served with salads and other side dishes.

Chícharo: Dried peas left to soften in water overnight and then boiled nd prepared as a delicious stew of great nutritional value.

Mangos, guayabas, guanábana: Sweet fruits typical of the tropic.

Champola de guanábana: A mix deink of fruit juice, water, milk and sugar serve on ice.

Teatrova: Artistic movement of the 70’s spareheader by theater young talents, later passed on to troubadours and poets.

Medalla de Ciudad Héroe: A place of historical significance, a legend from colonial times, transcendental in the life of Cubans. A city recognized by its history, culture and hospitality that became the epitome of a rebel city when received the revolutionary army coming triumphant from “Sierra Maestra” to depose the dictator Fulgencio Batista

Congas: Musical groups with drums, trumpets and choruses. They parade through the streets during carnival, with strong beats and rhythms, followed with joy by dancing and singing crowds.

Espressione poetica alla mia città

Traduzione Italiano: Maria D’Alessandro

Sono nato in una città di luci bagnate dalle onde, baciata dal sole fino a essere intrappolato. Città di viali e vicoli, di strade acciottolate e ripide, molto vicino al Pico Turquino, molto virtuosa, corona alla luna e innamora alle stelle in complicità di trovatori e poeti, maestosa ai piedi della Grande Pietra custode del nostro caffè.
Sono nato nella seconda Villa fondata da Diego Velazquez, dove si conservano due secoli dei mobili e i resti della tomba dei francesi.
Sono nato in una città dove gli uomini fanno sinfonie congueras nei giorni di carnevale e al passo chèvere di uno, due e tre, dietro la tromba e la batteria che crescono come fiume di montagna a primavera.

Sono nato in una città di magia e incantesimo, quando il tamburro ai rituali chiama, il sangue si agita nelle luci di razzi o fuochi d'artificio. Mi sono nutrito con latte di capra e pizzetto, con riso bianco, riso e fagioli neri e fagioli e piselli, di pesce, carne di maiale, cotiche, platano maturo fritto. Ogni Domenica a mezzogiorno il tavolo indossava i loro abiti migliori, il meglio rifresco il Pru orientale, il succo della canna o di frutti in quella dolce benedizione.

Questo corpo è cresciuto con il dolce contrasto degli studi e il lavoro sulla terra, per ogni giorno era una delizia assaggiare il sale sulle labbra, la camicia bagnata, come  disintossicazione efficace, per rafforzare la mente e il corpo.
Io appartengo alla generazione del "sforzo decisivo", la carovana di "Si, possiamo". Queste mani non sono fatte di sabbia, erano in grado di penetrare l'anima della terra per tirare fuori i suoi frutti condivisi.

Mi narro e narro e guardo e parlo, e, talvolta, io mi vedo lontana tanto come a ogni stella che noi vediamo tintinear ma che è lì, aggrappato al suo sitio, siamo noi o gli altri che ruotano o che girano.
Io vengo da una città che non mi ha mai abbandonato e che mi coccola e mi pensa, la contengo anche quando cammino per altre città fino a quando mi scricchiola in versi ardenti.

Sono nato in una città che vive fidanzata del mare e che le appartiene in quella isola che sa a rum e zucchero, aromatizzata al tabacco dove le palme sono più alti come dicesse il poeta.

Tengo i ricordi di pomeriggi di caffè con un pezzo di pane, polenta con cocco in giorni di tempesta, la luce brillante delle lampade, la furia del vento bussare ad ogni porta, il nonno pilando caffè vicino al patera, mentre la nonna stava dando da mangiare alle galline, le notti di serenate del quartiere, della gallinetta cieca, i giochi a nascondersi e mio padre innamorando a mia madre sul lato della strada.
Sono nato in una città che è come una ragazza di montagna con tutta l'anima a vista dalla mattina, dove i musicisti ed artigiani frequentano i parchi. La notte seduta sulle sue lunghe ciglie per aprire le porte ai raduni, agli incontri, alla Teatrova, non c'è un posto da dove non si senta la voce di un poeta o di una chitarra, città di son e di bolero, una città che canta i loro morti e le loro opere.

Sono nato vicino al luogo dove forse ha cominciato la vita, contro il forte, l'imponente Morro e la baia, nella città  dei cori, serenate e grida, in cui i frutti sono dolci e succosi e un morbido profumo di mango, guava o papaya che rivela la brezza. La mia città è la città delle conchiglie, delle ninfe e incantesimi, che ospita il Santuario della Vergine del Cobre, Moncada, il "Ribelle Ieri, Ospedaliera Oggi ed Eroica Sempre" come versa un murale sulle altezze. Nel su petto mulatto civettuola porta il medaglione di  Città Eroe.
Sono nato in una città che in mezzo al caos di questi tempi no scolora suo volto, autentico e orgoglioso di ricevere l'alba per  svegliare la grande isola con un bacio audace, tutto tenerezza, perchè vengo da una città innamorata.
Sono nato amico, nella benamata e teurgica Santiago, a Cuba.

Glossario:

Pru: bevanda afrodisiaca che è fatto con radici ( nativa della regione orientale per la presenza di della cultura che ci lascio la franco-haitiana) Guarapo zucchero di canna: il succo di canna con ghiaccio è un deliziosa bevanda. Congri orientale: conosciuta anche come mori e cristiani / è la miscela di fagioli o fagioli neri con riso bianco, quando è cotto suestecito è presente ai tavoli accompagnata da carne di maiale, insalate e carni.
Pisello: piselli secchi in acqua rimasta dal giorno precedente per allentare e poi cominciano a bollire fino prepararlo come qualsiasi stufato (è ricco di sostanze nutritive) Mangos, guava, guanábana: dolci di frutta sono molto tipiche del suco tropicale di champola: ricco di vitamine, preparati con acqua, latte, zucchero e ghiaccio.
Teatrova: nel boom degli anni '70 emerge e raggiunge per la combinazione di nuove ispirazioni della trova con talenti del teatro, poi unisce le mani con creazioni che iniziano a fare trovatori e poeti.
Medaglia di Città Eroe: perchè la sua storia legendaria risalente all'epoca coloniale, era sede di una tappa epocale nella vita dei cubani. Rinomato per la sua ospitalità, cultura e storia. È stata la città ribelle  per eccellenza e ricevuto un  esercito ribelle un primo di gennaio,  venuto giù dalle montagne con il risveglio della patria e del trionfo della rivoluzione, dopo la caduta del dittatore Fulgencio Batista.

Congas: gruppi di cultura dei quartiere con tamburi, corni cinese e canti allegri e ritmato, camminano per le strade in tempo di carnevale e dietro del passo ritmico i fan uniti in gioiosa celebrazione.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Las Lágrimas de San Lorenzo y otras lágrimas de dolor






Las Lágrimas de San Lorenzo y otras lágrimas de dolor

Buenos Aires, 6 de septiembre 2013
Por Juana Pochet Cala
Cubana-Argentina

¿Qué impaciencia desborda la mente? ¿Qué misterios nos acusan más allá de lo conocido o lo que está por serlo?
¿Cómo enunciar cada instante en que las sorpresas y las no tan sorpresas nos dejan atónitos?
¿Abrimos las puertas al universo o sencillamente somos tan torpemente engreídos, que no admitimos que somos parte de ese universo? Descuidamos y olvidamos nuestra propia esencia con la prisa y la indiferencia, aplastamos cuanto de sabiduría supusimos conservar.

Hace más de un mes duermo ovillada como niña desamparada, con ilusiones y juegos rotos –cosa terrible- Una nota leída al azar daba vueltas y más vuelta en mi cabeza. “La noche entre el 12 y el 13 de agosto de 2013 se pudo contemplar el apogeo de las o Perseidas, la lluvia de estrellas de mayor intensidad del año”.

Entre la realidad - ficción, la cinematografía y su expansión por todo el espacio cósmico, se dotaba con nuevas fibras mi espíritu, desborde de inquietudes, preocupación infinita en el sin fin de los por qué.

Era la tierra, toda esta inmensidad tierra nuestra, dañada y en constante peligro por la desmesura del hombre.
La tierra-hombre, y desde la tierra a la atmósfera, al especia sideral los desperdicios, los inventos enviados desde la propia tierra-hombre con sus inexactitudes.
Eran los cambios de polaridad solar, eran los cambios de los cambios, ha dejado de ser noticia la ligera inclinación del eje de la tierra.

Aquél día hurgando entre varios diarios del mundo y la sombra de la guerra, volví a leer una nota “los que contemplaron el cielo pudieron ver unos 100 meteoros por hora”.

Cien meteoros por hora- me decía- Todo verdaderamente hermoso, bello espectáculo celestial, leía recordando alguna que otra vez el paso de alguna estrella fugaz.

Por vez primera conozco de este texto que leo: “Las Lágrimas de San Lorenzo son un fenómeno que se produce todos los años cuando la tierra pasa a través del rastro de partículas dejado por el cometa Swift-Tuttle. Esas partículas entran en la atmósfera terrestre y se queman, dejando huellas brillantes. Al observarlas desde nuestro planeta parece que 'salen' de la constelación de Perseo, por lo cual esta lluvia de estrellas se conoce también como 'las Perseidas'.

¿Son las Lágrimas de San Lorenzo, las que me llevan a la angustia, a encontrar cierto paralelo entre lo que se dice, lo que se produce, en los hechos que acaecen en el día a día?

Desde mi gran ignorancia en la materia, siento esas lágrimas como nuestras propias lágrimas cargadas de dolor, mezcla de todo, por todo y con todo. El descreimiento esfuma cualquier magia.

Todas las noches elevamos la mirada al infinito celestial, gira y giramos, damos vueltas y volteretas en un mundo escaso de raciocinio.

Otras noticias de a poco dejan de serlo para volverse en hechos repetidores que pone en vilo a la especie humana, martilla la mente del hombre hasta confundirlo: Caso Edward Snowden, y todas sus consecuencias; el uso de armas químicas en Siria, otra vez en explosión la prepotencia, el llamado a invasión, “Guerra”, juego macabro y bochornoso.

Son los bárbaros del siglo XXI que acechan, destruyen culturas. Injerencias tras injerencias. La vida del hombre lanzada al abismo. La tierra arqueada, terriblemente herida no deja de dar señales, emite su grito estremecedor ante el exterminio.

Allá, en lo alto, el cielo quieto en esta otra parte del mundo, mientras en la otra, no serán lágrimas de San Lorenzo, ni lluvias de estrellas, no será “el espectáculo maravilloso” que señalan los científicos. Ellos hablan del cambio de la polaridad solar donde se supone que en un momento dado el campo magnético solar se reduce a cero, exponiendo a nuestro planeta al viento cósmico y al viento solar. Ellos dicen:

"Imaginemos que la mayoría de nuestros satélites, simplemente dejan de funcionar. No habrá una radio de onda corta, Internet solo funcionará con cable, los teléfonos móviles van a desaparecer", escribe Ranks, subrayando que el cambio puede afectar no solo a Internet o los teléfonos, sino que puede poner en peligro los sistemas de mando y de control nucleares, los complejos equipos de los hospitales o los circuitos bancarios y de cambio”.

En otra nota que sigo señala: “ Los últimos datos de los observatorios solares de la NASA muestran que el campo magnético del Sol está a punto de "volcarse", es decir, de invertir su polaridad. "Nuestro mundo se está acercando rápidamente a un momento nunca visto antes en la historia de nuestra civilización tecnológica que convertirá todas nuestras esperanzas de un gran futuro electrónico en una completa tontería", escribe Ranks, que recuerda que el anterior cambio polar en sol se produjo en 2000, "cuando todo el mundo se conectaba a la Red a través de los módems".

La NASA, la Nasa, me digo una y otra vez en todo este compendio de análisis ¿Será acaso que toda esa tecnología alcanzada ya no es suficiente? ¿Será acaso que dentro de las comunicaciones, que la extensión de las redes ha puesto a la luz cuestiones que convienen mantener en la cara oculta del mismo planeta? Ha habido tanta insistencia en buscar vida fuera de la tierra, mientras que en la misma tierra, los caprichos han olvidado al ser, las ambiciones, la desmesura, la arrogancia tienden a hacerla desaparecer.

Una interrogante atraviesa la garganta: ¿Puede explotar el Sol en cualquier momento?

Allá, en la infinitud, el cielo tachonado. Ojala nunca más lo veamos cruzado, manchado, desangrando a consecuencias de misiles o cualquier armas de destrucción masiva.


domingo, 20 de enero de 2013





Digo, si me llamas

Juanita Pochet Cala
(Del próximo libro Criaturas entre los dedos)

Digo, si te decides alguna vez
Llámame,
ave de madrugada
sombra silvestre
idílica, romántica, tonta…
Llámame
como si fuera aurora
como si fuera agua
como si fuera sol
Irrepetible sueño, mariposa
Llámame,
no importa la hora
ni el momento…
Cuando lo hagas, digo, si te decides…
Acudiré sencillamente
Con la sonrisa cálida
Con el alma despierta
Sin enojos
Sin preguntas
Solo con una flor avivada
en las pupilas
y las ganas abiertas
como anchas avenidas.


  Camino a Tafí del valle

Que ahora yo puedo, ¡puedo!
Cantar con mi voz clara
Cantar desde las entrañas
el misterio de los cerros
La grandeza de los pueblos
historia tan maltratada
historia jamás marchita
de todos los que poblaron
estas magnas serranías.

¿Qué corazón callaría?
¿Qué lagrimar no se excita?
Con tanta vida, con tanta,
con tanta sabiduría.

Dulzón encanto, alegría,
cielo azul, ríos nevados
finísimo torbellino
cristales de rostros fundidos
en las rocas, los caminos,
huellas, huellas del nativo
y el corazón encendido.

El frío viento que llega,
el frío viento susurra,
el frío viento que pasa,
acaricia y mece un canto
un canto jamás perdido.

¿Quién no escuchó?
¿Quién no escucha?

Yaraví por estos lares...
Por la cima de los cerros
Bajo el cielo azul intenso
ensaya el cóndor su vuelo.

Ojos de historia vivida,
festejo por el encuentro
Despierta la Pachamama,
están de fiesta los muertos.

Hay rituales y hay plegarias
El Tata Inti sonríe, guerrero,
guerrero erguido
para alimentar las almas
y hacer más bello el camino

¿Cómo agachar mis palabras?
¿Cómo calmar tanto asombro?

Que ahora yo puedo, puedo
cantar desde las entrañas
Cerros, valles y quebradas,
lengüetas de agua helada
desde la cima en bajada
camino a Taifí del Valle.
 Canto para mi muchacha

 
Muchacha de dulce arpegios
sonatas de sinsonte y tomeguí
Guitarras soñadoras te acarician
Inspiración de poetas en las madrugadas
Coqueteo de palmas te coronan
Eres, mi muchacha dulce, reina en el caribe

Muchacha en disputa por fieras hambrientas
Yo te cuido y elevo un girasol
en tu rostro mestizo y soñador
Isla mía
Punto céntrico de mis pensamientos

Te canto por las calles del mundo
Cuando otros intentan manchar y
ultrajar tu traje…
Ellos se gozan de ti, por todas tus bondades
han sido y son por ti; y hoy son fieras
que quieren devorarte…

Mi muchacha traviesa, dadora de amor,
¡Soñadora y real!

Muchacha desnuda y auténtica
envidia por tu estampa y tu hidalguía
Te eriges en el mismo ojo del huracán
Te yergues flor del tiempo
Ah, mi muchacha crecida
tendida sobre el mar
con los abrazos abiertos
remanso de paz.

Caribeña soy

Somos, agua y barro
Río seco y crecido
Ceiba clavada en el monte
Tomeguín y sinsonte
Caña de azúcar, -miel-

Somos
Mariposas que danzan
batá, caracola, fuego…
Alegría silvestre
despierta a la luz
de cada amanecer


Ah, de mi son, mi guajira

Ah, de mi son, de mi son
Ah, de mi guajira loca
nacida allá en los montes
donde acompaña una palma
y hay un nido de bohío
muy cerquitica del río

Qué magia me trae el viento
junto a toques de batá
Se balancea mi cuerpo
penetra  por mis laderas
estalla fuego en las venas
se han abierto las arterias…

Ah, de mi son, de mi son
Ah, de mi guajira loca
montuno caudal que invoca

Boca dulce cual gramínea
con un beso entrega paz
cuerpo de ninfa y de ceibo
Soy del caribe, no más…
donde las olas se encuentran
y hacen ritos para amar.



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