martes, 25 de diciembre de 2012

HOMENAJE A MI MADRE, TODA TERNURA, A MI PADRE Y HERMANO

Homaneja a mi madre, quien partiera físicamente el 25 de diembre en Santiago de Cuba. (Dlos del libro inédito Criaturas entre los dedos.





Juanita Pochet Cala (Del libro por publicar, Criaturas entre los dedos)




Vacío

Juanita Pochet Cala (Del libro por publicar, Criaturas entre los dedos)

Sensación de no estar…
Un ángel gris me ha visitado

Madre
Vuelo en un extraño espacio

Ya no podré escuchar tu voz en la distancia
alimentadome ternura

No sé qué hacer con este dolor agudo
Con este aguijonazo, con esta sensación a nada en la garganta
Cuando mis brazos buscaban el preciso momento del abrazo

Mi dulce muchachita, mi estrella perfecta
Ya no estás; y estás en mi sangre, en mi voz,
En la acción de nuevo amanecer…

Partiste esa tarde plácida del veinticinco de diciembre
Dicen que en el adiós final el sol reverendo multiplicaba tu luz
Y una suave brisa reinaba en la paz de tu rostro
Conmoción, amor a despliegue, como eres, como serás,
como nunca dejaste de ser

Conservarás la dulzura de la caña y la visión justa
Partiste para colmar con tu amor otra dimensión
Ah madre, madrecita, mi grande chiquitica
Qué difícil me resultan las palabras…










Madre
Juanita Pochet Cala


Sí, ave de luz
llovízname la vida, sonríeme, anímame
envuélveme manto de ternura
susúrrame desde donde estés,
Visítame en cada instante, cada noche…
Es verdad que lloro, que me ovillo
soy ave perdida en demasiado espacio
haz que mis ojos descansen
Sí, mi alondra de luz, abrázame, abrázanos,
consciente de tu perfume en el espacio
del beso en la frente, caricias tus manos,
tu rostro junto al nuestro
Cómo duele pasar a la costumbre del no estás
cómo cuesta madre, cómo duele la ausencia
Mi grande chiquitica
Sí, ave del tiempo
definitivamente esculpida estrella



Madre mía
Juanita Pochet Cala

Mi vida, qué dulce y hermosa palabra para evocarte. Los años son caricias que marcan
(JPC)

Te duermo en mis pestañas madrecita, para trasmutar a tu presencia vigorosa,
ánima de ánimos, invencible fuerza, constructora de otro tiempo.
En cada amanecer bebo de la copa de ternura al salir a las calles alborotosas
confundida en el bullicio cotidiano, en ese intento por ser tú desde este yo
que no me pertenece, porque me siento de todos para estar en todas las cosas.

Madre, mamá. Los años son caricias que marcan
me lluevo de tu sonrisa, pero lastima el tiempo…
me asustan las aves cuando emigran en  noches largas
las estrellas se vuelven inalcanzables

Mi mariposa dulcificada
Has sabido traspasar los umbrales de la historia para ser historia- la de todos-
grabaste en el horizonte de tu fecundidad una estrella
cinco puntas fundidas en la alborada, espejo para Venus, anunciador de mañanas

Hoy destejo las fibras de un viejo abrigo mientras te pienso
Para quedar detenida en aquel otro tiempo en que nos protegíamos de tempestades
y  quedo dormida en medio de la distancia
Mi vida, con tu presencia querida que me abriga.




Desnudez
Juanita Pochet Cala


Aquí están mis manos
río manso al descuido mis palabras,
página en blanco, el olvido
donde se acunó la última llamada
Yo lo supe
Pude agotar los caminos -es cierto-
Ser por sobre todas las circunstancias es un hito
campanas que coronan el ritual de los cuerpos
desnudez en esta sangre mulata más ardiente y rebelde
cuando acude lo negro a sublevarse
Dime madre, por qué estas manos tendidas siempre al horizonte
Por qué este impulso para hacer poesía
Estas manos mías tan vacías
desnudas entre tantas tempestades
 


Mío amor inmenso
Juanita Pochet Cala


Madre
Esta noche cuando bajes de las estrellas
charlaremos de flores y espinas
que han crecido en mis costillas

A un costado de mis sueños
dejo la ventana abierta…



Para Doña Celeste
Ángel Kandel 23/12/2012


Vaya esta rosa encarnada
en su memoria, Doña Celeste,
no tuve el privilegio de conocerla
pero aquí hay quien de usted me cuente.

Y conociendo a ésta, su "Muestra"
y sabiendo de los que en la Isla están
y de quien quedó pero vive
ya la imagino a usted, Comay.

Sé de su darse al prójimo
y de curar sus heridas,
sé de ofrecer sus manos
ayudando a causa amiga.

Vaya esta rosa encarnada
en su memoria, Doña Celeste,
no tuve el privilegio de conocerla
pero hay aquí quien de usted me cuente.

Y reposa su fragancia encima de un libro abierto
que representa a su Juanela
que desborda  dulzura
y en versos vive y en Poesía vuela.


SOMOS NACIDOS DEL AMOR
El dolor no nos sigue: camina adelante.
Antonio Porchia

A mi padre, invicto Capitán y a mi hermano José Antonio, quienes se nos fueran a otra dimsensión en 1996 de forma intempestuosa. Poesías dedicadas en LA LUNA EN EL BOLSILLO.




PADRE

A mi invicto Capitán de tantos sueños y luz.

Ayer, Padre
Volví en el papalote creado con tus manos,
los primeros dibujos hicieron piruetas.
Estás con los recuerdos nadando en los labios,
hablas de locomotoras con alas, navíos extraños,
tifones en la orilla, pesca de tiburones,
-nunca te supimos pescador- y terminas con ese afán
de estar en los ajetreos de las bicicletas,
muestras tus piernas, tus manos estrujadas;
y leemos en tus ojos una carta de triunfo: Aún puedo.
Ayer, Padre
por vez primera en tantos años
descubrí tu sonrisa infantil y sentí miedo,
los entumecimientos, olvidos ligeros, ira contrariada,
el capricho de no acudir a la hora del almuerzo,
tu ronquido frente al televisor, ese clavetear
a la hora de la siesta y el qué dirán los vecinos,
tu aparición madrugadora, conquistador de las primeras
luces.
Ayer, Padre
quedaron en mis pestañas los paseos en guagua(*).
Tus viajes de trabajo, mi llanto de niña mimada,
ese dominio de atender la casa, tu Cruz Roja,
las fotos de bello personaje junto a mi madre.
Mi invicto Capitán de tantos años
anido aquí, en mi alma, tus relatos de campañas y comparsas
Descubrimos tu faceta de poeta oculto.
Estás viejo, con tus retoños
los ochenta surcos llenos de sueños
en divino pacto con el tiempo.
Te me apagas, viejo
como leño sin destellos,
quieres alcanzar estrellas
y hablas de mares coléricos,
serpientes marinas, en esa ausencia
nublada sombra sapience.
Cierto brillo leo en tu mirada
y te vas a la infancia...
Ah, viejo, compañero mío
reparador de tiempo malgastado,
hacedor de hazañas,
mágico artesano de palabras.
Te me vas apagando poco a poco
y me sublevo ante la cruda realidad,
beso tus manos, tus tiernas manos,
compañero mío, guía perfecto
triunfador del crepúsculo.


Te vas compañero mío

Mi silencio es celestial y es universo
siento que te me vas
como el carruaje de los Reyes Magos,
y me descubro infante
cuando a gritos reclamaba tu presencia.
Quedan desnudas mis manos
si no acaricio tu rostro,
me llueve a torrencial el mundo
compañero mío, es temprano aún,
raudas mariposas vuelan los rincones de tu nave.
Te me apagas como luciérnaga por la tempestad
como el día al paso de la noche;
y siento miedo, siento frío...
Tu esperanza
es mi batalla y mi arsenal,
en esta solitaria lucha
entre fantasmas encarnizados
tú, eternidad de ternura.
Padre
ya no estás para sacudir
mi llanto inútil,
el aguacero de mis palabras,
este frenesí por el verso que arde
más, te siento, sobrepasas alternativas.
Mis dedos son aún hielo
por el contacto con tu rostro;
pero tengo en la mejilla fuego
por el beso azucarado del último encuentro.
En mis pupilas, el universo de las tuyas perdidas ahora,
en la travesía inmortal que decidiste.

NUNCA MUERES

Tu esperanza
es mi batalla y mi arsenal,
en esta solitaria lucha
entre fantasmas encarnizados
tú, eternidad de ternura.
Padre
ya no estás para sacudir
mi llanto inútil,
el aguacero de mis palabras,
este frenesí por el verso que arde
más, te siento, sobrepasas alternativas.
Mis dedos son aún hielo
por el contacto con tu rostro;
pero tengo en la mejilla fuego
por el beso azucarado del último encuentro.
En mis pupilas, el universo de las tuyas perdidas ahora,
en la travesía inmortal que decidiste.


DESCONCIERTO


A mi hermano José Antonio, dulce, inteligente, todo amor.

Desconozco si quedó abierta la ventana,
han entrado los grises...
Saboreo la infancia lejana,
pero los truenos avizoran tempestad.
Un alarido se mezcla en esta gruta
ahuyentando la canción de otrora.
Ya no seremos los mismos
deambula mi mente, me duelo demasiado.
Todo se vuelve gris, ¿por qué este tiempo?
¿dónde la coraza para resistir?

Luego de tantos soles en la ventana
la iglesia gruñe, repica y repicotea,
los clavos de Cristo
los llevo dentro clavados.
¿Adónde vas, pájaro ardiente?
Lucecilla envuelta en sueños.
¿Quién te sometió a dolores?
Las fuerzas en mí se escapan
quiero beber tu alegría,
niño de miel en los ojos,
pajarillo de algodón.
Se me pierden los colores,
nuestro cielo se eclipsó.


PLEGARIA

Las sombras de mi sombra
son siluetas y espuma.
Se me pierden los sueños,
se me oculta la luna.
Llevo un chasquido amargo
y los labios secos, la trunca palabra,
el alma nublada.
... Un sol se va muriendo...
De tanto haber tenido
de goces la sonrisa, hoy la vida es infierno,
quiero llegar antes de la partida.
Hermano, hermano mío,
muchachito travieso, ¿quién se ensaña contigo,
quién te quiebra el mañana?
Me duelen tus dolores, tu vida aguijoneada,
tus proyectos frustrados, ese inmenso horizonte
que se empaña en tus ojos.


PLEGARIA


...y te llamé a la calma
-no me vístete, pedí silencio
Reclamé entender
-no-no me entendiste-
Ay, Vallejo, nunca tan claro,
son fuertes, muy fuertes los golpes de la vida.
Como si el arma suicida vigilara los pasos
o de todos los Dioses escapara la ira.
Remolinos agotan ilusiones
los sueños pasan a una historia
se cierra la página de un libro
apenas comenzado.

Son fuertes, muy fuertes
los golpes de la vida,
como si de repente el sol se nos muriera
y se empeñaran en cambiarnos la suerte,
es esta lucha,
esta batalla por ser.
Un nunca de desnudo en la garganta,
furia atropellada
arrogante condena del Diablo...
Son caprichos, lo sé, de la insolencia,
se me mueren gorriones en las venas.
Ay, Vallejo, que no te equivocaste;
son fuertes, muy fuertes
los golpes de la vida.


DENUNCIA

Me robaron el sentimiento:
lo han robado.
La sonrisa y el sueño:
la alegría.
Me han robado la vida:
la extirparon.


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