lunes, 21 de julio de 2008

Cantos de Amor y de Esperanza

Qué pasará mañana.
Qué nuevos misterios nos esperan
cuando aparezca el alba?
Sueños del hombre que se descubre el pecho.
Enhiesta la sonrisa, paciente la mirada.
¿Qué magia acudirá?
Un pájaro de luz, abrazo de arco iris.
Cantada en cataratas, los niños y sus juegos,
Los parques y las rosas, los abuelos y sus cuentos.
Caballos con alas surcando nuestros cielos,
Lluvia fina de invierno, marcándonos el tiempo.
Todo como naciendo de nuevo cada día.
¿Que pasara mañana cuando aparezca el alba?

Silencio
(I)
Aquí estoy
con mi silencio estrangulado
y la mentira de lo que soy
sobre un lienzo.
(II)
Convertidas ahora en sombras
están las calles vacías.
Me abandono desnuda de pensamientos
por donde tú y yo un día
jugamos a ser amantes.
(III)
No estás para alegrar mi idiotez,
la palidez de mi rostro
y esta razón de decir: te necesito.
(IV)
La lenta agonía del día
me estremece.
(V)
Paradigmas y enigmas culebrean
Desde un gris pensamiento.
La luna se me escurre entre los dedos.
Mi voz vaga en un oscuro espacio.
Una banderita azul corona tu ventana.
Nosotros
Me camina la vida un costado del cuerpo.
La mitad de ti me crece adentro.
Mientras otros olvidan la vía
Vamos juntos a la nuestra.
Nos hemos descubierto
en las mortalidades,
amantes de otro siglo
gota de suspiros.
Nosotros, aprendimos a sacudir el polvo.
Desenfado
Que se irriten los genios infernales,
he llegado de mi muerte tantas veces
que no renunciaré a esta suerte
de ser el fantasma terrenal
la personificada voz rebelde de mis actos,
huella de una alegría fugaz: pero alegría.
Que se irriten, que se irriten
madrugadas fresca, tarde florida,
tibia noche…
Que se irriten los infernales engreídos.
Yo supe hablar con las estrellas
y sembrarme en fértiles terrenos,
supe bendecir la lluvia
y amar los destellos del relámpago
puse canción a los truenos
en la fiesta de la tempestad…
Que se irriten los patéticos embusteros,
que se irriten…
En este tiempo seco y frío
traigo la lumbre del sol dentro del pecho
me arden tantos leños, tantos sueños,
me levantan tantas manos…
Vivo, aún en medio de vacíos.
Que se irriten…
arderán en su propia fogata de cólera
aquellos que un día escupieron con sus lavas
manchando el camino libre del hombre.
Maltrato
Son los vahos de la ciudad mi culpa herida,
los herrumbres del día, cuerda ante los pasos,
definición entre el Ser o no Ser,
desenfado con la conciencia.
Los peligros detonan tempestad
la tormenta se aquieta
en su entraña ebulliciones: una señal.

Divagar
Pudiera ser cualquier acción
cuando Robin se ha perdido por los bosques.
Qué terquedad se impone:
mirar la luna en esta noche tristemente negra,
cuando también se han perdido las estrellas,
suponerlas donde la última vez
olvidar los movimientos de la tierra
absurda idea
la corva sonrisa del sol de esta mañana…
mi gris presencia en la ciudad.
Voy de cita con mi cama y con mi almohada
mortalmente desplazada
con mas hondura que cualquier dolor
en este saber o no querer saber
qué fiebre lastima nuestros sueños.
En qué sitio entregar en paz el cuerpo
y no descubrir desaliento.
Voy a pintar girasoles en mis blancas paredes
en mi techo, las vasijas, dentro del baño,
en el peine y los lentes…
Girasoles las piernas y los senos,
la pelvis, las palmas de las manos,
el cielo de la boca, las palabras girasoles.
Vago
son los vahos de la ciudad
mi culpa herida.
Guijarro
No sientes que lánguida y perdida
vaga la soledad entre los ríos
No escuchas el murmullo en la corriente
y el gemido en su delgada prisa
No respirar el olor de la azucena
ni el bramar de las olas te conmueve.
No hay dudas
te has vuelto indiferente.
En tu ausencia
Mi luna fallece en una cueva oscura,
Distraída, adormecida, acurrucada.
Consecuencia
(I)
Alma nublada
rostro zurcido
voz flagelada...
Un algo real y místico
descuelga melancolía
en esta fría tarde.
(II)
Silbido desgajado trae el viento
dulce voz de sol ausente.
La tarde esta cautiva:
la encerraron
bajo la helada espera de una cita.
(III)
Agridulce se vuelve el andar,
el pensamiento...
agridulce me nacen las palabras;
y una carpa me envuelve,
me desarma.
(IV)
Qué hacer con tantas nubes
y soles en el alma.
(V)
Los pájaros también perdidos
aletean cercanos
sobre arbustos desnudos
y hacen pender rocío en el silencio.
Para no Pensarte
Voy a inventarme un sitio donde no estar
ni estés, para volver a crearme
construyendo otro universo.
Mundo mío ajeno
“Hubiera podido ganar la batalla, pero equivoqué las armas”
Cira Andrés Esquivel (cubana)

Entonces
cuando hablé de conflagración
el diluvio abofeteó mi rostro
y se esparció olor a piel roída
la indiferencia fue el reto de supuesta sabiduría
que iniciaba caminos
de sueños rotos.
A partir de ese momento
las moléculas equivocaron su espacio
una ligera llama incendió el universo
y se hicieron cenizas los senderos al cielo
Oh mundo mío ajeno
dejamos de ser sonrisas que danza,
lluvia fina que desciende
voz que suena imposible
música sorda que deambula
laberintos que envejecen.
Todos desconocieron los rincones de mi territorio,
pueblo de palomas agasajado con tus manos,
pero equivoqué las armas
Ahora saben que inventé colores a las flores
y simulé el llanto de las nubes en noches de insomnios
Ellos saben que la nostalgia se poza de rama en rama
manchando los cristales de la luna entre brumas violáceas,
que mi voz no fue suficiente aún cuando rajara el cielo
A pesar de todo, me hubiera gustado encontrar peces de oro
a orillas de este mar del pensamiento
pero surgen las sales, las serpientes, la flema atravesada
y estos ajados remordimientos
Oh mundo mío tan ajeno
el aire enfermizo padece de asma
todo ha sido nada, todo se ha hecho burdo
falsas apariencias, amigos que no son los mismos
reconquistas, condecoraciones, enjambre de mentiras
la vida en copa sangrada, desnudando sombras.
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