domingo, 20 de enero de 2013





Digo, si me llamas

Juanita Pochet Cala
(Del próximo libro Criaturas entre los dedos)

Digo, si te decides alguna vez
Llámame,
ave de madrugada
sombra silvestre
idílica, romántica, tonta…
Llámame
como si fuera aurora
como si fuera agua
como si fuera sol
Irrepetible sueño, mariposa
Llámame,
no importa la hora
ni el momento…
Cuando lo hagas, digo, si te decides…
Acudiré sencillamente
Con la sonrisa cálida
Con el alma despierta
Sin enojos
Sin preguntas
Solo con una flor avivada
en las pupilas
y las ganas abiertas
como anchas avenidas.


  Camino a Tafí del valle

Que ahora yo puedo, ¡puedo!
Cantar con mi voz clara
Cantar desde las entrañas
el misterio de los cerros
La grandeza de los pueblos
historia tan maltratada
historia jamás marchita
de todos los que poblaron
estas magnas serranías.

¿Qué corazón callaría?
¿Qué lagrimar no se excita?
Con tanta vida, con tanta,
con tanta sabiduría.

Dulzón encanto, alegría,
cielo azul, ríos nevados
finísimo torbellino
cristales de rostros fundidos
en las rocas, los caminos,
huellas, huellas del nativo
y el corazón encendido.

El frío viento que llega,
el frío viento susurra,
el frío viento que pasa,
acaricia y mece un canto
un canto jamás perdido.

¿Quién no escuchó?
¿Quién no escucha?

Yaraví por estos lares...
Por la cima de los cerros
Bajo el cielo azul intenso
ensaya el cóndor su vuelo.

Ojos de historia vivida,
festejo por el encuentro
Despierta la Pachamama,
están de fiesta los muertos.

Hay rituales y hay plegarias
El Tata Inti sonríe, guerrero,
guerrero erguido
para alimentar las almas
y hacer más bello el camino

¿Cómo agachar mis palabras?
¿Cómo calmar tanto asombro?

Que ahora yo puedo, puedo
cantar desde las entrañas
Cerros, valles y quebradas,
lengüetas de agua helada
desde la cima en bajada
camino a Taifí del Valle.
 Canto para mi muchacha

 
Muchacha de dulce arpegios
sonatas de sinsonte y tomeguí
Guitarras soñadoras te acarician
Inspiración de poetas en las madrugadas
Coqueteo de palmas te coronan
Eres, mi muchacha dulce, reina en el caribe

Muchacha en disputa por fieras hambrientas
Yo te cuido y elevo un girasol
en tu rostro mestizo y soñador
Isla mía
Punto céntrico de mis pensamientos

Te canto por las calles del mundo
Cuando otros intentan manchar y
ultrajar tu traje…
Ellos se gozan de ti, por todas tus bondades
han sido y son por ti; y hoy son fieras
que quieren devorarte…

Mi muchacha traviesa, dadora de amor,
¡Soñadora y real!

Muchacha desnuda y auténtica
envidia por tu estampa y tu hidalguía
Te eriges en el mismo ojo del huracán
Te yergues flor del tiempo
Ah, mi muchacha crecida
tendida sobre el mar
con los abrazos abiertos
remanso de paz.

Caribeña soy

Somos, agua y barro
Río seco y crecido
Ceiba clavada en el monte
Tomeguín y sinsonte
Caña de azúcar, -miel-

Somos
Mariposas que danzan
batá, caracola, fuego…
Alegría silvestre
despierta a la luz
de cada amanecer


Ah, de mi son, mi guajira

Ah, de mi son, de mi son
Ah, de mi guajira loca
nacida allá en los montes
donde acompaña una palma
y hay un nido de bohío
muy cerquitica del río

Qué magia me trae el viento
junto a toques de batá
Se balancea mi cuerpo
penetra  por mis laderas
estalla fuego en las venas
se han abierto las arterias…

Ah, de mi son, de mi son
Ah, de mi guajira loca
montuno caudal que invoca

Boca dulce cual gramínea
con un beso entrega paz
cuerpo de ninfa y de ceibo
Soy del caribe, no más…
donde las olas se encuentran
y hacen ritos para amar.



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