domingo, 31 de julio de 2011

Desvaída

No supiste engalanarme En tus cuitas quemé mi último incienso. Quién tuviera epitafio como el mío: Muere la flor y todo se derrumba. Venus se enciende en el espacio oscuro. La luna se ha borrado, es espejismo. ¿Qué pena oculta los muros de la vida? ¿Qué voz de indignación vaga en mi cielo? Son los espejos húmedos del agua, la sombra que se extiende en el vacío Se ha quemado el sol en mis pupilas, la noche no es de magia, está marchita. No supimos coronar la dicha. Quién me asistirá en tu ausencia Quién me salvará de los naufragios.
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